A lo largo de los años, Julius se había dedicado a asegurarse de que el gorila se sintiera seguro cada día.
Cuando se presentó una situación de emergencia, el gorila reaccionó de la única manera que sabía: llamando la atención sobre alguien que necesitaba ayuda.
Ya fuera por una inteligencia excepcional, un comportamiento adquirido o el resultado de años de confianza, este momento dejó una huella imborrable en todos los que lo presenciaron.
Julius sigue colaborando con el refugio de animales hasta el día de hoy, al tiempo que cuida mejor de su propia salud.