—Porque me amenazaron con destruirme profesionalmente si seguía acusándolos.
Entonces miró hacia la puerta.
—Pero guardé algo.
Julián se acercó.
Andrea sacó un teléfono antiguo.
—Mauricio olvidó esto cuando nos separamos. Nunca pude desbloquearlo. Hace tres días, cuando la policía me llamó, recordé que todavía lo tenía.
Julián tomó el aparato.
—¿Qué espera que encontremos?
Andrea miró a Valeria.
—La verdad sobre Rosa Elena.
Mauricio llegó aquella tarde.
No sabía que Andrea estaba allí.
Entró acompañado por su abogado y con el rostro perfectamente preparado para interpretar al esposo preocupado.
—Valeria, gracias a Dios estás…
Entonces vio a Andrea.
Se detuvo.
Toda expresión desapareció de su cara.
—¿Qué hace ella aquí?
Valeria lo observó.
—Qué curioso.
—¿Qué?
—Ni siquiera preguntaste quién era.
Mauricio comprendió su error.
—Valeria, puedo explicarlo.
—Explícame por qué me dijiste que nunca habías estado casado.
—Fue un matrimonio breve.
Andrea soltó una carcajada.
—Tres años.
—Terminó mal.
—Casi terminó conmigo en el hospital.
Mauricio se volvió hacia Julián.
—No pienso responder sin mi abogado.
—Excelente decisión —dijo el detective—. Porque tenemos bastantes preguntas.
Mauricio miró a Valeria.
—Mi madre perdió el control. Yo no sabía que iba a hacerte eso.
Valeria sintió que algo dentro de ella se endurecía.
—¿Cuál de las dos veces?
Mauricio palideció.
—¿Qué?
—¿Cuando atacó a Andrea o cuando intentó matarme a mí?
—Andrea tuvo un accidente.
—Como yo.
—No es lo mismo.
Andrea se levantó.
—Entonces dinos qué diferencia hay.
Mauricio retrocedió.
—Tú estabas alterada.
—¿Y Valeria también?
Silencio.
Valeria entendió entonces que Mauricio no iba a salvarla con una confesión.
Intentaría sobrevivir como siempre.
Negando.
Minimizando.
Culpando.
Pero Julián todavía tenía una carta.
—Señor Salcedo —dijo—, estamos revisando un teléfono perteneciente a usted.
Mauricio se quedó inmóvil.
—¿Qué teléfono?
Andrea levantó el aparato.
Y el miedo apareció en su rostro.
No duró más de un segundo.
Pero todos lo vieron.
—Ese teléfono es antiguo.
—Entonces no debería preocuparle —respondió Julián.
Mauricio no contestó.