—Vendrás al hospital.
Casi sonreí.
—¿Eso es una orden?
—Médica.
Caminó hacia la puerta.
Antes de salir, miró nuevamente el tatuaje que asomaba ligeramente bajo mi blusa.
—Y Claire.
—¿Sí?
—No gastes dinero borrándolo todavía.
Mi corazón se detuvo.
Él abrió la puerta.
—No significa que hayamos vuelto.
Por primera vez en tres años sonrió apenas.
—Significa que esta vez, antes de decidir cómo termina nuestra historia, pienso conocer toda la verdad.
Y se marchó.
Me quedé sola con la carpeta abierta.
Con nuestra fotografía sobre la mesa.

Y con su nombre todavía escrito sobre mi piel.
Tres años atrás había destruido nuestro amor porque creía que alejar a Ethan era la única manera de protegerlo.
Aquella noche comprendí mi verdadero error.
Nunca le había dado la oportunidad de decidir si quería quedarse.