Ashley levantó la barbilla. “Alguien tiene que pensar en el futuro”.
Me volví hacia Ethan. “¿Y le dijiste a tu madre que se fuera?”
Desvió la mirada. “Le dije que se calmara”.
“Ella estaba afuera de la puerta con su medicación en una bolsa de supermercado.”
No dijo nada.
Ese silencio decía más que cualquier confesión.
Entré en mi estudio. Ethan me siguió, de repente nervioso. Sabía que en esa habitación guardaba todos los documentos importantes que yo había firmado.
—Papá —dijo—, no reacciones de forma exagerada.
Abrí la caja fuerte.