Parte 2
Claire permaneció inmóvil durante varios segundos después de que la voz de Daniel desapareciera bajo su balcón.
El océano respiraba en la oscuridad más allá del hotel, negro e infinito, plegándose una y otra vez bajo la luna. En algún lugar abajo, Madison volvió a reír, ligera, despreocupada y llena de vida de una forma que Claire había olvidado que la gente podía ser. Entonces, una puerta corrediza se cerró. El silencio regresó.

Claire estaba descalza sobre las frías baldosas del balcón, con el teléfono apretado en la mano.
Lo había grabado todo.
No porque lo hubiera planeado. Sus dedos se movieron solos, abriendo la cámara, presionando el círculo rojo, capturando su voz como si la prueba pudiera detener el desmoronamiento del mundo.
Dentro de la habitación, Ethan dormía acurrucado junto a su mochila. Tenía las mejillas aún húmedas. Parecía más pequeño que un niño de nueve años, engullido por las sábanas blancas y la sombra de la maleta que Claire no había desempacado.
Se sentó en el borde de la cama y puso la grabación al volumen más bajo.
“Madison, no voy a pagar dieciocho mil dólares por una pulsera…”
El teléfono le temblaba en la mano.
Ethan se movió.
Claire apagó el sonido al instante, pero él abrió los ojos. Por un momento, la miró fijamente como si despertara en medio de una pesadilla que ya había vivido.
—Tú también lo oíste —susurró.
Claire no podía mentir. Ya no.
“Sí.”
Ethan se incorporó lentamente. “Así que está vivo”.
Claire miró hacia la puerta del balcón. Todavía podía sentir el eco de la voz de Daniel en el aire.
“Creo que sí.”
A Ethan le temblaban los labios, pero no le salieron lágrimas. Había llorado hasta el agotamiento. “¿Entonces por qué no volvió a casa?”
Esa era la pregunta que rondaba la cabeza de Claire desde el avión. Era tan pesada que apenas podía respirar a su alrededor.
—No lo sé —dijo ella.
Pero eso no era del todo cierto.
Ella sabía una cosa.
Fuera lo que fuese Daniel, no parecía un hombre atrapado. No parecía asustado. Parecía irritado por una pulsera. Cómodo. Rico. Vivo.
Y eso fue peor.