Parte 2
Claire permaneció inmóvil durante varios segundos después de que la voz de Daniel desapareciera bajo su balcón.
El océano respiraba en la oscuridad más allá del hotel, negro e infinito, plegándose una y otra vez bajo la luna. En algún lugar abajo, Madison volvió a reír, ligera, despreocupada y llena de vida de una forma que Claire había olvidado que la gente podía ser. Entonces, una puerta corrediza se cerró. El silencio regresó.

Claire estaba descalza sobre las frías baldosas del balcón, con el teléfono apretado en la mano.
Lo había grabado todo.
No porque lo hubiera planeado. Sus dedos se movieron solos, abriendo la cámara, presionando el círculo rojo, capturando su voz como si la prueba pudiera detener el desmoronamiento del mundo.
Dentro de la habitación, Ethan dormía acurrucado junto a su mochila. Tenía las mejillas aún húmedas. Parecía más pequeño que un niño de nueve años, engullido por las sábanas blancas y la sombra de la maleta que Claire no había desempacado.
Se sentó en el borde de la cama y puso la grabación al volumen más bajo.
“Madison, no voy a pagar dieciocho mil dólares por una pulsera…”
El teléfono le temblaba en la mano.
Ethan se movió.