A menudo nos han enseñado que ducharse todos los días es señal de buena higiene, y que la buena higiene suele ser sinónimo de mejor salud. Pero, ¿se aplica esta regla también a las personas mayores? Según las investigaciones, no.
De hecho, los expertos en salud creen que las personas mayores de 70 años deben evitar ducharse a diario, por diversas razones.
1. El envejecimiento de la piel es diferente.
Nos gusta o no, nuestra piel cambia naturalmente con la edad. Después de los 70, generalmente se vuelve más fina, seca y sensata. Las glándulas sebáceas, responsables de la producción de sebo, disminuyen su actividad, la producción natural de hidratación se reduce y la barrera protectora de la piel se debilita con el tiempo, lo que dificulta su hidratación y protección contra las bacterias.
Las duchas diarias, sobre todo con agua caliente y jabón, pueden eliminar los aceites naturales de la piel. Con el tiempo, esto puede provocar sequedad, picazón, irritación y pequeñas grietas que pueden pasar desapercibidas durante un tiempo. Estas pequeñas lesiones cutáneas hacen que la piel sea más susceptible a las infecciones, y las personas mayores suelen tener más dificultades para combatirlas.
Como resultado, el cuidado suave de la piel cobra más importancia que nunca, centrándose no solo en la limpieza, sino también en mantener la hidratación y proteger la barrera natural de la piel.
2. El lavado excesivo altera las bacterias beneficiosas.
Nuestra piel alberga miles de millones de bacterias beneficiosas que nos protegen de los gérmenes dañinos. Ducharse con frecuencia, sobre todo con jabones antibacterianos o muy perfumados, puede alterar este equilibrio. Cuando estas bacterias beneficiosas se eliminan con demasiada frecuencia, la piel se vuelve más vulnerable a erupciones, infecciones por hongos e inflamación.
Actualmente, los médicos creen que la higiene excesiva puede debilitar las defensas naturales de la piel, sobre todo en las personas mayores. Esto no significa descuidar la higiene por completa, sino abordarla con mayor criterio. Al usar limpiadores más suaves, reducir la frecuencia de las duchas a fondo y priorizar el mantenimiento de la barrera cutánea, se puede preservar este delicado equilibrio. En algunos casos, proteger el microbioma de la piel es tan importante como simplemente eliminar la suciedad o el sudor.
3. Riesgo acumulado de caídas y fatiga
Ducharse a diario también aumenta el riesgo de fatiga y caídas, ya que ducharse no es solo una cuestión de higiene, sino también una forma de actividad física. Las personas mayores de 65 años pueden correr un mayor riesgo debido a la posibilidad de resbalones, a permanecer de pie durante mucho tiempo en la ducha y al agua caliente.
Las caídas son una de las principales causas de lesiones entre las personas mayores. Ducharse a diario puede aumentar innecesariamente este riesgo, sobre todo para quienes padecen problemas de equilibrio, artritis, hipotensión o debilidad muscular.
Además, el calor del agua puede provocar una bajada de la presión arterial y mareos. Esta sensación, sumada al cansancio, dificulta mantener el equilibrio en la ducha. Esto puede ser peligroso, ya que incluso una caída leve puede causar una fractura, sobre todo porque los huesos se debilitan con la edad.
Es importante tomar ciertas precauciones para evitar estos posibles peligros. El uso de alfombrillas antideslizantes y la instalación de barras de apoyo mejoran considerablemente la seguridad en la ducha. Otras medidas preventivas incluyen reducir la temperatura del agua y la duración de la ducha.
4. Limpio no significa lavarse a diario.
He aquí una verdad importante: mantenerse limpio no requiere ducharse todos los días.
Dicho esto, no es necesario ducharse todos los días para estar limpio. La mayoría de los dermatólogos y geriatras consideran que, en general, es aceptable que las personas mayores de 65 años no se duchen a diario y que lo hagan entre dos y tres veces por semana, salvo en casos de sudoración excesiva, incontinencia o alguna afección médica que requiera una higiene más frecuente.
Los días que no te duches, la higiene básica es suficiente: lávate la cara, las manos, las axilas y la zona del bikini, cámbiate de ropa si es necesario y usa un disco de algodón húmedo y tibio para una limpieza más profunda. Así mantendrás tu piel limpia sin irritarla.
Sin embargo, priorizar la suavidad también puede brindar resultados tangibles. Los jabones suaves y sin perfume, la aplicación de crema hidratante después del baño y el uso de ropa ligera contribuyen al confort de la piel a la vez que preservan su barrera protectora natural. El cuidado personal se puede adaptar a las preferencias y estilos de vida de cada persona; la clave está en la constancia y la comodidad, en lugar de seguir rígidamente un ritual específico.
El resto lo encontrará en la página siguiente.