“Por favor, vuelve a colocar la venda.”
Su respuesta me heló la sangre.
¿De quién lo estás ocultando?
Antes de que pudiera responder, entró Nate. Su expresión cambió al ver el vendaje.
—Esta marca es idéntica a la de Adrian —dije.
Nate se quedó quieto.
Emily se tapó la boca y rompió a llorar.
PARTE 2 — LA VERDAD
Durante varios segundos, el balbuceo de Luke fue el único sonido en la habitación.
Nate miró fijamente a su esposa.
“Emily, ¿por qué lloras?”
Ella negó con la cabeza.
“Respóndeme.”
“Lo siento mucho.”
Quería otra explicación. Las marcas de nacimiento podían ser hereditarias, pero el terror de Emily ya había respondido a la pregunta.
Nate se apoyó contra la pared.
“¿Es Luke el hijo de Adrian?”
Emily cerró los ojos.
“Sí.”
La palabra apenas se oyó, pero destruyó la vida que mi hijo creía tener.
Nate bajó las escaleras sin decir palabra. Le di a Luke a Emily, le dije que lo vistiera y la seguí.
Mi hijo estaba en la cocina, agarrado a la encimera. Cuando Emily entró, preguntó: “¿Cuánto tiempo?”.
“Sucedió una vez”, dijo.
“¿Cuando?”
“Después de su conferencia en Denver.”
“Eso fue cinco meses antes de que muriera Adrian.”
Emily asintió.