Aquella mañana comenzó como cualquier otra. Las calles estaban llenas de personas camino al trabajo, los comercios abrían sus puertas y el sonido habitual de la ciudad llenaba el ambiente. Nadie imaginaba que, en cuestión de minutos, algo tan extraño aparecería en el horizonte que obligaría a todos a detenerse y mirar hacia el cielo.
Primero fue un viento inusual.
En pocos instantes, una gigantesca columna comenzó a formarse a la distancia, elevándose entre la lluvia y el polvo mientras su silueta parecía crecer sin detenerse.
Los teléfonos móviles aparecieron por todas partes.
Decenas de personas comenzaron a grabar.
Las imágenes se difundieron rápidamente por las redes sociales y miles de usuarios aseguraban que jamás habían visto algo semejante.
Algunos afirmaban que era un fenómeno natural extraordinario.
Otros aseguraban que se trataba de una señal imposible de explicar.
Las teorías comenzaron a multiplicarse a una velocidad impresionante.
Mientras tanto, el cielo adquiría un tono cada vez más oscuro.
El viento levantaba objetos ligeros.
Las aves desaparecieron del lugar.
Los árboles se movían con una fuerza que hacía pensar que algo mucho mayor estaba por ocurrir.
Según esta historia ficticia, el ambiente se volvió tan inquietante que muchas familias decidieron permanecer reunidas dentro de sus hogares mientras observaban por las ventanas aquella enorme formación que parecía dominar el horizonte.
Los mensajes no dejaban de llegar.
Personas de distintas ciudades similares aseguraban haber visto imágenes.
Nadie sabía con certeza qué estaba sucediendo.
Cada nuevo vídeo aumentaba el misterio.