PARTE 2
Guardé el teléfono en mi bolso y tomé suavemente la mano de Sophia. Ella me miró con ojos asustados.

“Mamá… ¿hice algo mal?”
Le besé la frente. “No, cariño. Lo hiciste todo bien.”
Las puertas del ascensor se abrieron tras Chloe. Risas y música llegaron desde el salón de baile.
En ese preciso instante, Dominic entró en el vestíbulo con una copa de champán aún en la mano. Su sonrisa desapareció en cuanto nos vio.
—¿Vivienne? —Me miró a mí, luego a Sophia y después rápidamente a Chloe—. ¿Qué haces aquí?
El rostro de Sofía se iluminó. Extendió el colorido collar de papel con ambas manos. “Papá, te lo hice”.
Por un breve instante, la culpa se reflejó fugazmente en su rostro.
Entonces una mujer elegantemente vestida se acercó y entrelazó su brazo con el de él. Un niño pequeño, no mayor de cinco años, la seguía a su lado.
—Dominic —dijo la mujer con dulzura—, todos nos están esperando. Me vio y sonrió cortésmente. —Oh… no me había dado cuenta de que seguías aquí.
Esas palabras duelen más que cualquier insulto.
Dominic se aclaró la garganta. “Vivienne, este no es el momento adecuado”.
Lo miré con calma. “¿Cuándo sería exactamente el momento adecuado para presentarle a tu esposa a tu prometida?”
Las conversaciones a nuestro alrededor cesaron por completo. Varios ejecutivos bajaron sus copas.
Sofía bajó lentamente el collar. Miró al niño pequeño y luego volvió a mirar a su padre.