Iván se quedó mirando el documento como si las letras se hubieran reordenado solas.
El policía esperó.

—Adelante —dijo con voz pausada—. Lee el nombre del propietario.
Iván tragó saliva.
Sus ojos recorrieron la página de nuevo.
Él no habló.
Brenda se acercó un poco más, intentando ver por encima de su hombro.
“¿Qué dice?”
El oficial respondió por él.
“Alejandra Morales. Propietaria única.”
La habitación quedó en silencio.
Brenda frunció el ceño.
“Eso es imposible.”
—No —dije en voz baja—. Está documentado.
Iván me miró con evidente incredulidad.