Los jardines pueden esconder cosas que pican, muerden o irritan, y este objeto desprendía una incertidumbre que inspiraba precaución.
Me quedé donde estaba, observándolo desde la distancia.
El olor parecía más intenso cuanto más cerca estaba de él, lo que confirmaba que él era la fuente.
Por un breve instante, consideré dejarlo solo y reanudar mis actividades.
Pero la curiosidad es persistente.
Ella me empujó hacia adelante, paso a paso, hasta que estuve lo suficientemente cerca como para examinarlo sin la