Si bien la cremación resulta cada vez más atractiva para las familias, sigue siendo un proceso poco conocido, que a menudo genera dudas y malentendidos. ¿Cómo reacciona el cuerpo humano al calor extremo? ¿Y cómo se entregan las cenizas a los seres queridos? Un empleado del crematorio, testigo privilegiado de cada paso, nos cuenta con franqueza lo que sucede tras las puertas del horno crematorio.
La cremación es una práctica funeraria cada vez más extendida, pero aún conserva cierto halo de misterio para el público en general. ¿Qué sucede realmente cuando un cuerpo se somete a temperaturas tan elevadas? ¿Cómo se obtienen las cenizas? Un empleado de un crematorio, testigo directo de cada etapa, explica lo que ocurre dentro del horno crematorio.

Los pasos clave de la cremación, de la A a la Z.
La fase preparatoria del cuerpo
Antes de entrar en el horno, el difunto es sometido a una preparación meticulosa, regida por normas estrictas:
– Verificación formal de la identidad del fallecido para eliminar cualquier riesgo de error.
– Inspección y retirada de objetos prohibidos, en particular marcapasos, que podrían explotar con el calor.
– Colocación en un ataúd ligero, generalmente de madera o cartón, diseñado para quemarse rápidamente.

Introducción al horno crematorio
El ataúd se coloca en una cámara donde la temperatura fluctúa entre 800 y 1000 °C. Tan pronto como se cierra la puerta, el intenso calor comienza a surtir efecto.