PARTE 3
Mercado observó la fotografía sin apartar la mirada.
—Fue tomada durante la entrega de patrullas financiadas por la Fundación Valdés. Eso no significa que trabaje para él.
Elena amplió la imagen. Detrás de ambos aparecía una manta de un evento benéfico. La fotografía demostraba cercanía, no culpabilidad.
La desconfianza era justamente el arma que Roberto Valdés necesitaba.
La cuenta de Claudia había sido utilizada desde una tableta de la zona de detención. Una cámara confirmó que la mujer la robó mientras un custodio atendía una emergencia fingida.
Mercado organizó una videollamada vigilada.
Claudia apareció esposada, con el maquillaje corrido.
—¿Por qué ayudarías a Margarita después de lo que hiciste? —preguntó Elena.
—Porque Valdés va a matar a Julián y después dirá que todo fue idea mía.
—Tú la golpeaste y la drogaste.
—Lo sé. Cada día cambiaba las palabras para no aceptar lo que estaba haciendo. Decía que la tranquilizaba, que la sujetábamos, que administrábamos sus bienes. Nunca usaba las palabras golpear, amarrar o robar.
Claudia reveló que un viejo túnel de lavandería conectaba Los Sauces con una capilla abandonada. Bajo el ala oriental existía una sala donde falsificaban muertes naturales.
Elena llevó una copia del registro. El original quedó bajo custodia federal, con órdenes de publicar su contenido si ella no se reportaba.
A las 11:40 entró en la capilla. Bajo unas tablas encontró una escalera que descendía hacia un pasaje húmedo.
Al final había un sótano con gabinetes metálicos. Cada cajón llevaba el nombre de un residente y contenía escrituras, poderes notariales y estados de cuenta.
Elena fotografió todo.
—Esperaba que fueras más inteligente.
La doctora Miriam Córdova estaba detrás de ella, sosteniendo una pistola.
—Usted fabricó diagnósticos.