El taxi se detuvo frente a la casa.
Julian salió con las gafas de sol puestas.
Beatriz lo seguía cargando bolsas de la compra.
“Este viaje era justo lo que necesitábamos”, dijo. “Un nuevo comienzo”.
Julian sonrió levemente.
Luego miró hacia la casa.
Algo no me cuadraba.
El camino de entrada se veía diferente.
Las luces de seguridad eran nuevas.
El jardín delantero, que Claire siempre había cuidado con esmero, había sido podado profesionalmente.
Había una pequeña cámara encima de la entrada.
Julian frunció el ceño.