“Dijo que siempre vuelves.”
Le temblaban los labios.
“Él cree todo lo que le digo.”
No había orgullo en su voz. Solo culpa.
Mantuve la vista fija en la carretera. “La mayoría de los niños lo hacen”.
“Ese es el problema.”
“Dijo que siempre vuelves.”
Le temblaban los labios.
“Él cree todo lo que le digo.”
No había orgullo en su voz. Solo culpa.
Mantuve la vista fija en la carretera. “La mayoría de los niños lo hacen”.
“Ese es el problema.”