Hay mujeres que viven solas.
No porque sean antisociales.
No porque tengan un defecto.
No porque a nadie le gusten.
Pero porque son diferentes.
No encajan fácilmente en las dinámicas tradicionales de amistad femenina. No aprecian la superficialidad. No necesitan validación constante. No toleraremos ciertos códigos sociales que son normales para muchos otros. Y esto, inevitablemente, hace que tengan pocos amigos… o incluso ninguno.
Pero es importante entender desde el principio:
Estas características no son defectos. Son formas de ser.
Si te reconoces en estas descripciones, no hay nada malo contigo. Simplemente necesitas un tipo de conexión diferente.
A continuación, analizamos las cinco características más comunes.