Un segundo hogar: sin atribución,
si eres tu propio segundo hogar, no estás solo, sino que es algo con múltiples funciones que definir. Hay gente a tu alrededor. Hay familia, hay compartir, hay vida. Pero de alguna manera, no puedes entregarte por completo a nadie. Es como si hubiera una pared de cristal entre tú y la entrada: lo escuchas todo, pero no logras nada.
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