Lo que necesitas escuchar ahora es esto: la alegría no regresa cuando sucede algo importante. Ni cuando te vas de vacaciones, ni cuando te suben el sueldo, ni cuando conoces a alguien. La alegría se compone de decisiones que tomas por ti misma. ¿Adónde podrías ir hoy para sentirte así? ¿Qué podrías hacer que no sea una obligación, sino un placer? No supiste la respuesta de inmediato porque habías olvidado gran parte de lo que te hacía feliz. Pero recuerdas el hogar del que vienes. En algún lugar dentro de ti está esa mujer que no se ríe de nada. Tráela de vuelta. Se merece estar aquí.
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