Los perros perciben el mundo a través del olfato con mucha más intensidad que los humanos, y esta diferencia influye en cómo interactúan con nosotros. Mientras que los humanos se basan en la vista y el lenguaje, los perros dependen del olfato para comprender la identidad, las emociones y la salud de una persona. Cuando un perro olfatea la entrepierna de alguien, este comportamiento puede parecer extraño para los humanos, pero para los perros es un saludo natural e informativo.
Este comportamiento está vinculado a las glándulas apocrinas, que liberan feromonas que contienen información biológica como la edad, el sexo, el nivel de estrés y el estado emocional. Para un perro, estos olores son mucho más reveladores que cualquier descripción verbal. El perro no percibe este gesto como inapropiado; es simplemente su forma instintiva de identificar a una persona y percibir sus emociones.