PARTE 2:
El agente Dennison era un hombre de aspecto cansado, de unos cincuenta años, con una pequeña libreta y una voz cautelosa.
Se sentó frente a Harry en la sala de estar, mientras su compañero, el oficial Torres, permanecía de pie cerca de la puerta.

—¿Puedes decirme dónde has estado, Harry? —preguntó Dennison.
“En casa de la abuela Betty”, dijo Harry. “En el sótano”.
María estaba de pie cerca de la puerta de la cocina con los brazos cruzados.
Andrew la observaba a ella en lugar de a los oficiales.
Harry describió el sótano con todo lujo de detalles.
El colchón.
El cartón sobre la ventana alta.
El calefactor.
El cubo en la esquina.
La cerradura está en el exterior de la puerta.
El oficial Torres dejó de escribir cuando Harry dijo eso.
El rostro de María permaneció impasible.
Demasiado tranquilo.