Se lo veía avergonzado, desesperado y asustado. No hice preguntas. No pensé en verificar nada. Solo vi a mi esposo angustiado y sentí que tenía el poder de ayudarlo. Esa misma noche transferí el dinero, convencida de que estaba protegiendo nuestra estabilidad y nuestro matrimonio.
El descubrimiento
Días después, tomé prestada la laptop de Mike para buscar una receta. En el escritorio noté una carpeta llamada «Tickets_Miami.pdf». Pensé que sería algo del trabajo, quizás una conferencia. Al abrirla, encontré dos boletos de avión, una reserva de hotel y ocho días en Miami. Los nombres: Mike y Sarah.