Si eliges una segunda residencia, te echarás de menos más que nunca. No metafóricamente, sino de una forma muy intensa. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo simplemente porque te apetecía? ¿Cuándo te fuiste de viaje durante meses? ¿Cuándo darás un paseo a solas, con los auriculares puestos, sin rumbo fijo? ¿Cuándo tomaste un café solo, sin tener que dar explicaciones a tres personas?
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