Pero la verdad es que nunca llegas a la plenitud en la vida, nunca alcanzas lo que más deseas. Porque no nace de verdad cuando es perfecto, sino cuando es diferente; tú no estás ahí, y ellos permanecen a distancia. Riesgo, claro. Pero el mayor riesgo, ahora, ni siquiera es una prueba. Y tras esa pared de cristal, siempre existe.
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