La diabetes es una enfermedad metabólica que afecta a muchas personas sin que lo sepan. Un posible síntoma es el picor persistente en manos y pies. Los niveles de azúcar en sangre mal controlados provocan deshidratación de la piel, lo que causa sequedad y predisposición a la sarna. Asimismo, los niveles altos de azúcar en sangre reducen la circulación sanguínea, sobre todo en las extremidades, lo que debilita la piel. Esta combinación de sequedad y mala circulación puede provocar picor crónico.
En etapas avanzadas de la diabetes, el daño nervioso, llamado neuropatía diabética, causa picazón profunda y persistente. Esto no es solo superficial; resulta de una disfunción nerviosa que impide una comunicación adecuada con el cerebro. El rascado repetido daña la piel, aumentando el riesgo de infección. Sin tratamiento, esto puede llevar a complicaciones graves, como úlceras y, en casos extremos,
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