Durante gran parte de nuestra vida, conocemos personas que parecen amables, confiables o dignas de confianza, al menos a primera vista. Sin embargo, con el paso del tiempo, a veces descubrimos que lo que vimos en la superficie no era toda la historia. El verdadero carácter de una persona a menudo se esconde tras sonrisas, saludos cordiales y palabras cuidadosamente elegidas.
Pero he aquí la sorprendente verdad: no siempre se necesitan años para descubrir la verdadera personalidad de alguien. Con la sabiduría que da la experiencia —y sabiendo en qué fijarse— se puede comprender la verdadera naturaleza de una persona en cuestión de minutos.